El Centésimo humano. Si yo cambio, todo cambia: Hipótesis para cambios globales.

9 11 2009

Carl Gustav Jung (1875-1961) fue el primero de la era moderna que expresó la idea de arquetipos en el ámbito de la psicología. Su exploración de las profundidades de la mente le llevó a la filosofía, la mitología, la alquimia, las religiones orientales y el misticismo occidental. Abrió la puerta al relativismo psicológico, y situó el estudio del inconsciente en un primer plano, por encima del consciente, e iniciando un nuevo camino muy poco transitado por el conocimiento académico. Para él, incluso había algo más global y suprapersonal que denominó inconsciente colectivo. Éste, común a toda la humanidad, contendría la herencia mental de la evolución humana.

Jung observó símbolos de naturaleza universal, que llamó arquetipos, y que estaban relacionados con una serie de experiencias comunes en distintos pueblos y culturas (infancia y vejez, muerte, embarazo y parto, el amor,…). Estas experiencias se estructurarían y organizarían en campos comunes (arquetipos) dentro del inconsciente colectivo: como el del padre, madre, niño, amante, héroe, sabio, etc. Sería como si una idea común se hubiera concretado en cada uno de los pueblos de la tierra a lo largo de su historia, cambiando conforme las vivencias de esos pueblos variaban, pero permaneciendo siempre un remanente colectivo que estaría presente en cada uno de los individuos de las nuevas generaciones.

En los años 20, se inició un experimento en la Universidad de Harvard que fue continuado en Escocia y Australia. El fisiólogo y doctor William McDougall intentaba medir, en unos experimentos de psicología animal, cómo las ratas heredaban la inteligencia de sus progenitores. En sus experimentos colocaba a los roedores en un pequeño laberinto para medir su inteligencia. Las ratas más “inteligentes” resolvían el laberinto con mayor rapidez y eran emparejadas con otras ratas inteligentes. Lo mismo hacía con las más torpes. Es decir, las inteligentes se apareaban entre si, y las torpes solo entre ellas.
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